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LA SEXUALIDAD MASCULINA

Esther Morales – Psicóloga Clínica

La Sexualidad es un aspecto muy importante, tanto en la vida de hombres, como mujeres, al igual que la sexualidad femenina, la masculina está condicionada por factores neurobiológicos, psicológicos y sociales, sin embargo es radicalmente distinta en su manifestación o expresión, caracterizándose por ser genitalizada, rápida y más simple. Puesto que el órgano genital masculino está en el exterior del cuerpo, es extremadamente sensible y parece incluso tener “vida propia”, desde la infancia, su poseedor está en contacto permanente con él.

El pene y su potencia, han estado desde siempre en el centro de los mitos masculinos y otorga una poderosa identidad a su poseedor. Ya en la adolescencia, el hombre manifiesta un poderoso deseo sexual, que se expresa y libera frecuentemente, a través de la masturbación o comienza a vivirse a través de relaciones sexuales esporádicas, sin que exista un sentimiento o compromiso afectivo con la mujer, con quien se sostienen. Dichas relaciones caracterizadas muchas veces por la inmadurez de ambos, los lleva o a tener relaciones apuradas, por miedo a ser sorprendidos por un adulto, y lo que es más grave a no usar protección anticonceptiva, que los puede conducir a un embarazo no deseado, a un aborto o a un matrimonio apurado, que terminará prontamente en separación.

La dificultad para sostener una relación madura y comprometida con una pareja, en la adultez, lleva al hombre a tener aventuras, o relaciones de corta duración con diferentes mujeres, a definitivamente optar por relaciones promiscuas o con prostitutas, lo cual  genera una mayor frustración, soledad y el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual e incluso sida.

La infidelidad masculina durante el matrimonio, ocurre muchas veces por pasión y sin amor, por lo cual la esposa debería evitar considerar estas aventuras, como realmente importantes y llegar al extremo de destruir la unión, por este motivo. Una saludable vida íntima durante la convivencia o el matrimonio, ayuda a la unión de la pareja para enfrentar cualquier problema, he visto frecuentemente en la consulta, que la llegada de un hijo y la permanencia de éste en la cama matrimonial, dificulta o hasta llega a suprimir, las relaciones sexuales.

En cuanto a las disfunciones sexuales, éstas más que tener un origen orgánico u hormonal, son de base psicológica, por ej. la eyaculación precoz ocurre en hombres ansiosos que dejan insatisfechas a sus parejas, pero este trastorno es considerado por ellos, como mucho menos grave que la impotencia y algunos incluso llegan a  camuflarlo, culpando a la mujer “por excitarlo tanto”. El matrimonio o una relación estable donde prime el amor, permite que cualquier disfunción se converse y se obtengan buenos resultados, a través de una terapia de pareja.

La ausencia de relaciones sexuales en un matrimonio, es un barómetro que indica serios problemas, que pueden llevar a infidelidades y lo que es más grave, a la separación definitiva.

La resistencia a envejecer, esconde en realidad uno de los mayores miedos masculinos, que es a perder la potencia sexual, la andropausia o climaterio masculino, provoca naturalmente una disminución del deseo y altera la calidad y frecuencia de las erecciones. El uso de viagra si bien ha ayudado a muchos hombres maduros disfuncionales, hoy se ha extendido a hombres jóvenes, que desean alcanzar un alto rendimiento sexual. A cualquier edad, la consulta médica preventiva o la tardanza en consultar, cuando se presenta cualquier alteración, se debe a creer que ello es una muestra de debilidad o falta de virilidad.

Si los hombres cambiaran su orientación genitalizada, privilegiaran la calidad por sobre la cantidad, si otorgaran una valoración de la sensualidad como un placer que se logra a través de los cinco sentidos y en vez de buscar una rápida satisfacción, se centraran en entregar ternura y afecto a sus parejas, seguro vivirían su sexualidad, en forma más plena y gratificante.


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