SEXUALIDAD ADOLESCENTE

El trayecto vital que recorremos entre nuestra infancia y la adultez está marcado por grandes cambios que se inician en la pubertad, aproximadamente a los 11 años de edad. Esta etapa de caracteriza por :

La aparición de los caracteres sexuales secundarios, la menarquia o primera menstruación en las niñas, las primeras poluciones nocturnas en los varones, el nacimiento del deseo o pulsión sexual y el comienzo de la capacidad reproductiva .

Los cambios puberales tienen un origen de tipo biológico, ya que gracias a la interacción hipotálamo-hipófisis, comienzan producirse una gran cantidad de hormonas y la Naturaleza otorga a mi juicio muy tempranamente la capacidad de reproducción, cuando aún no estamos ni siquiera mínimamente preparados para ser padres o madres. Socialmente, también es el tiempo de las primeras fiestas y aparecen los enamoramientos y pololeos. Los adolescentes cuestionan el mundo adulto, defienden su privacidad y autonomía y son especialmente intensos en lo referente a su relación con el otro sexo. ( recordemos a Romeo y Julieta).

En el hogar los padres comienzan a controlar las salidas nocturnas, les señalan a sus hijos que deben “cuidarse”, sin decirles cómo y en el colegio una enseñanza biologicista, pone el acento en el funcionamiento del aparato reproductor femenino y masculino.y no en la sexualidad, que es un concepto multifactorial, donde las gónadas son solamente un aspecto, mucho menos importante que aspectos psico-sociales por ejemplo.

La paradoja es que a pesar de que pueden reproducirse, los jóvenes son aún inmaduros emocionalmente, dependen económicamente de sus padres, todavía no terminan el Colegio y les falta mucho para el logro de una inserción social más plena. En este escenario, aparece el acto de masturbarse usando fantasías eróticas y las primeras relaciones sexuales, que como es sabido se inician cada vez más precozmente y conllevan una serie de riesgos, todos muy graves : infecciones de transmisión sexual (ITS), embarazo no deseado, aborto en condiciones de riesgo, y VIH-SIDA. Lo lamentable es que los adolescentes generalmente realizan sus contactos sexuales, creyendo que algo así “no les va a pasar a ellos” y su única intención en el caso de las mujeres, es tener una pareja, sentirse querida, apoyada y en el caso de los hombres mostrar su virilidad y obtener un placer más intenso.

Como vemos, los peligros que enfrentan los adolescentes son vividos en condición de ignorancia, desinformación, desvalimiento y además sin tener la madurez para prevenirlos o evitarlos. Lamentablemente estadísticas de la OMS revelan que más del 50% de nuevos casos de VIH y dos tercios de ITS ocurren en adolescentes.

En nuestro país, donde una buena educación sexual brilla por su ausencia en hogares y Colegios, no existen políticas públicas en cuanto a salud sexual y reproductiva para este segmento poblacional , así como tampoco hay servicios de salud que entreguen a los jóvenes atención diferenciada, la consecuencia es que ellos quedan a la deriva, sin más recursos que los propios, recibiendo además un cruel castigo social : como en el caso de muchachas que por haber quedado embarazadas son culpabilizadas y agredidas por sus padres, echadas de colegios e incluso de sus hogares.

Sabemos además que si dos adolescentes se casan presionados por sus padres debido a un embarazo, lo más probable es que ese matrimonio fracase tempranamente.

Lo inmoral no es que los jóvenes decidan tener relaciones sexuales antes de casarse, sino nuestro comportamiento como sociedad, frente a quienes esperan de nosotros, que como adultos responsables les entreguemos apoyo afectivo, comunicación, educación e información veraz y oportuna.

Existe evidencia científica de que proporcionar información y desarrollar habilidades relacionadas con la sexualidad y las relaciones humanas, ayuda a evitar problemas de salud tanto física como psicológica, y contribuye a crear actitudes más maduras y responsables, en quienes se preparan para ser adultos.

Esther Morales León
Psicóloga Clínica (U.C)

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