LA SEXUALIDAD DE NUESTROS NIÑOS

Desde la etapa gestacional ya somos seres sexuados y una ecografía puede ser capaz de determinar de acuerdo a nuestro sexo, una predisposición parental y familiar hacia nosotros antes del nacimiento.

Los primeros contactos con el mundo son a través del pecho de nuestra madre, en una estrecha conexión sensual, que nos trasmite alimento y afecto. Los múltiples aprendizajes que debemos realizar posteriormente, tienen como centro nuestro cuerpo y sus sensaciones, desde allí nos vamos abriendo al conocimiento del mundo.

La curiosidad sexual de los niños se despierta alrededor de los tres años y tiene que ver fundamentalmente con las diferencias entre los genitales de ambos sexos, de donde vienen las guaguas y como se hacen. Se recomienda dar respuestas simples en un contexto de confianza y cariño, de acuerdo a la capacidad de comprensión del niño, evitando hablar de abejitas u otras respuestas evasivas y falsas, que sólo producen confusión. Ambos padres deben ponerse de acuerdo en las respuestas que darán y pueden ayudarse por libros, videos, cuentos, o asesorarse por un especialista de ser necesario.

La educación afectivo-sexual de los niños es un proceso de modelaje conductual gradual y no una simple respuesta a la rápida, para salir del paso. Somos modelos altamente relevantes para nuestros hijos, estamos educando a través de la actitud que tenemos hacia el cuerpo, la relación con la pareja, opiniones frente a lo que vemos en televisión, etc.

Es sano para un niño tener su propia habitación a muy temprana edad, evitando compartir la cama conyugal por razones obvias, sin embargo muchos padres por comodidad, se acostumbran a lo contrario. La conducta exploratoria del cuerpo es frecuente y puede derivar en acciones de autoestimulación placenteras para el niño, que en ningún caso deben ser reprimidas en forma brusca o castigadora.

La masturbación realizada en forma compulsiva por algunos niños y niñas, es un mecanismo que contribuye a reducir la angustia, derivada de situaciones que es preciso investigar.

La concepción patriarcal de la familia determina un aprendizaje de obediencia y sumisión a la autoridad del hombre, y se ha llegado a determinar que un 94% de los abusadores sexuales de niños son hombres, que someten a sus pequeñas víctimas a situaciones de tipo sexual, provocándoles enormes daños en su desarollo psicosexual actual y futuro. En el mundo muchos hombres con una sexualidad insana, buscan placer sexual en la pornografía infantil y en la prostitución de niños, una de las formas más denigrantes de abuso,frente a la pobreza y desvalimiento de muchos de ellos.

Una parte de nuestra población infantil de ambos sexos, sufre de incesto, pedofilia,abusos sexuales, violaciones y entre un 75 a 80 % de los casos, no llegan siquiera a ser denunciados.

La representación social de los niños como puros e inocentes les impide conocer y aceptar su sexualidad y la falta de información, les impide protegerse de los riesgos de agresiones sexuales de adultos abusivos, que en su infancia fueron a su vez víctimas de agresiones sexuales.

Además el abusador sexual es un adulto consanguíneo, o una figura de autoridad querida y respetada, que envuelve al niño en una relación que es presentada como afectiva y protectora, lo cual le genera confusión. El hecho de que estas situaciones son progresivas en el tiempo, hace posible su detección y evita su consumación.

La sexualidad de nuestros niños debe ser protegida por toda una sociedad, que se precia de moderna (porque tiene más celulares o computadores), mientras en la intimidad de los hogares ocurren estas aberraciones. En el Hogar y en el Colegio, el cariño, la confianza, un diálogo abierto, franco y una buena educación sexual, ayudan al niño a tener conductas de autoprotección y es la mejor vacuna contra estas situaciones, ya que en estos casos nunca es más válida la frase que “más vale prevenir que curar”.

Esther Morales León
Psicóloga Clínica (U.C)

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