MUJER Y BELLEZA
Categoria: Psicología

MUJER  Y BELLEZA

Esther Morales León

Psicóloga Clínica y Educacional PUC

www.esthermorales.cl

 

Tradicionalmente y a través de la historia , la belleza de la mujer ha sido considerada un factor muy importante  en la valoración tanto personal como social de quienes pertenecen a este género, a diferencia del hombre donde este factor no es relevante, en comparación con la inteligencia, la ambición, la valentía, etc.

Las características físicas o fenotipo personal, dependen de la genética de cada cual y por tanto es un azar biológico, que favorece a unas y perjudica a otras y no tiene una directa relación, con la calidad y el valor de esa mujer, como persona. Sin embargo, ser bella es un mandato que cada mujer asume como un deber ineludible a su condición y gastará una cantidad importante de tiempo, dinero y esfuerzos, en conseguir verse lo más hermosa posible, porque ello le reporta ganancias de tipo personal y social, que son altamente relevantes especialmente en nuestra moderna sociedad.

En la sociedad occidental moderna, la industria de la belleza obtiene millonarias ganancias, vendiendo productos tales como ropa, zapatos, joyas, cremas, cosméticos, fármacos, cirugías, que contribuyen a mejorar y/o cambiar el aspecto físico de las mujeres. En todos los medios de comunicación masivos, la publicidad bombardea permanentemente a las mujeres con spots y comerciales, elaborados cuidadosamente para provocar una necesidad de consumo, con el objeto satisfacer el deseo de parecerse a la modelo que publicita el producto y obtener conquistas y éxito con los hombres, especialmente.

Unido a esto, millones de mujeres en el mundo van logrando estudiar, trabajar, hacerse útiles y autosuficientes, proponiéndose metas que antes eran de exclusivo dominio masculino, como ser profesional, adquirir una casa propia, un auto, elegir donde trabajar, tener acceso a viajes, obtener ascensos laborales, ocupar posiciones de poder en el mundo político, económico, científico, etc.

Sin embargo para la mujer y sobretodo para el hombre, la belleza femenina sigue siendo algo deseado y extremadamente valorado, por lo cual una mujer poco agraciada físicamente, va a tener que esforzarse mucho más para obtener sus metas, que una mujer hermosa o atractiva, a quien todo se le da más fácilmente.

En nuestros tiempos se vive una adicción por la belleza y los íconos son los desfiles de moda, los concursos de belleza, los programas de televisión, el cine, la publicidad, donde se expone a especímenes femeninos altamente seleccionados y que en nada se parecen a la media de nuestros países latinos, pero a las que todas quieren parecerse.

Una de las causas de los graves trastornos alimentarios, tales como anorexia o bulimia,  que presentan muchas adolescentes, es querer imitar a modelos extremadamente delgadas, muy altas y de tipo nórdico, que distan mucho del tipo racial dominante, que es más bien bajo de estatura, con extremidades cortas, tez morena y pelo oscuro.

Cuando una mujer es sana tanto física como psicológicamente, puede arreglarse para sentirse bien consigo misma y con otros, pero rara vez va a caer en comportamientos patológicos como obsesiones con la belleza, en autoagresiones como dejar de comer u odiarse por estar pasada de peso. Una mujer madura, va asumiendo con dignidad el paso de los años, le da valor a toda la experiencia adquirida y además, puede continuar siendo atractiva.

Es muy importante, que las mujeres preserven su salud física con alimentos nutritivos, ejercicio físico, ingesta de líquido, descansar y dormir lo necesario, paseos en contacto con la naturaleza.

La salud psicológica se mantiene con optimismo, pensamiento positivo, evitando relaciones insanas especialmente de pareja, mejorando la autoestima y si es necesario realizando una psicoterapia y  tal vez cursos talleres de desarrollo personal. 

De nada sirve gastar enormes cantidades de dinero en obtener una belleza artificial a través de cirugías, maquillaje, ropas, si no cuidamos nuestra salud física y psicológica.

Una vez traspasada la primera impresión, es mucho más relevante ser una mujer inteligente, madura, equilibrada y con valores, que una muñeca hueca, sin mayores dones que la hagan valiosa como ser humano.

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Esther Morales León