ALMA GEMELA Y ALMAS COMPAÑERAS

Los más entendidos dicen que el “Alma Gemela” es el hallazgo del verdadero amor, el encuentro del compañero ideal. Se manifiesta como un amor totalmente incondicional y desinteresado. No se limita al plano físico, rechaza cualquier distinción ya sea de raza, nacionalidad o idioma. La conexión auténtica que existe entre “almas gemelas” produce la armonía, la compenetración en todos los sentidos: intelectual, espiritual, emocional y físico.

Las almas gemelas sacan a relucir lo mejor de nosotros, tenemos un propósito en común, avanzamos en la misma dirección y compartimos nuestros anhelos más profundos.

Brian Weiss sostiene, que un alma gemela atraviesa los tiempos para estar con nosotros, a quien reconocemos por instinto con el corazón, alguien ligado a nuestros destino hasta la eternidad.

Almas Compañeras :

Los amigos muy cercanos, las personas que consideramos maestros de nuestra vida, y aquellos que consideremos de gran influencia, son “almas compañeras”. Cualquier miembro de la familia puede ser un alma compañera. Venimos encarnando juntos como grupo de almas que trabajan temas de crecimiento específicos (por ejemplo: un grupo de parientes caracterizados por una crítica despiadada, puede haber decidido encarnar juntos, para trabajar temas como la tolerancia y la aceptación incondicional del otro).
En experiencias cercanas a la muerte se ha determinado que muchas personas- al morir y ascender a niveles superiores- se encuentran con sus parientes muertos. Incluso se encuentran con personas a las que no conocen, pero que sienten que son sus familiares. Esto reforzaría la idea de una encarnación grupal.

Asimismo, atraemos personas (amigos, colegas cercanos, parejas, etc.) cuya frecuencia es similar a la nuestra y con las que también tenemos trabajo espiritual que hacer.

Hay dos tipos de almas compañeras, las kármicas y las dhármicas.

Almas compañeras kármicas: aquellos con los que puede haber cierto antagonismo, debido a que tenemos asuntos pendientes que resolver que proceden de otras vidas. La clave para liberarnos de esta relación es el perdón.

Almas compañeras dhármicas: aquellos que se acercan a nosotros porque tenemos temas que trabajar juntos, pero desde la afinidad y la ayuda mutua. Si bien puede haber vidas pasadas juntos, no hay deudas o conflictos previos. Uno se siente automáticamente atraído hacia ellos.

Las personas que atraemos en el área del amor de pareja, contienen información muy útil respecto a nuestras vidas pasadas. Por empezar, suelen parecerse a como fuimos en otras vidas (por ejemplo, si una mujer atrae hombres agresivos y dominantes, es probable que haya sido ella misma un hombre con esas características en vidas anteriores).
Cuando decimos “me enamoré en cuanto lo vi”, en realidad estamos reaccionando al reconocimiento, de que esa persona ha tenido que ver con nosotros, en vidas pasadas.

A veces nos encontramos con un alma compañera, sólo para casarnos y tener hijos juntos. Una vez resuelto el vínculo que traíamos de otras vidas (por ejemplo, una compensación kármica, por un vínculo con poco compromiso en vidas anteriores) la relación termina.
A veces, el karma fundamental que un niño tiene que resolver es con su madre, y si no hay otras condiciones kármicas que dispongan otra cosa, el padre desaparecerá de su vida.

A veces el karma es sólo entre hermanos, y ambos padres desaparecen. Las personas abandonadas al nacer y dejadas en instituciones específicas, tienen un karma que resolver con las personas que los atienden allí o -eventualmente- con sus padres adoptivos.

Almas o Llamas Gemelas :

En el origen, éramos entidades únicas, chispas de la Divinidad. Ante el Creador, acordamos descender al plano de la tercera dimensión a continuar la obra creativa, cumpliendo una misión conjunta. Dado que el mundo que conocemos, es el reino de la dualidad, tuvimos que dividirnos en dos mitades. El plan consistía en vivir vidas separadas y cumplir funciones diferentes, hasta que -habiendo experimentado todas las formas de nuestras cualidades únicas a través de distintas encarnaciones y recuperado nuestro recuerdo de quien somos en realidad- estuviéramos preparados para el reencuentro. Una vez logrado éste, podríamos cumplir nuestra misión conjunta.

El alma gemela puede estar encarnada o no, pero siempre que aparece en nuestra vida, es para mostrarnos los aspectos elevados de nuestra alma y el camino hacia el cual dirigirnos para seguir creciendo. Nos acerca a nuestro propósito elevado.

Tenemos muchos compañeros de alma, pero una sola alma gemela.
Lo que se siente cuando uno se encuentra con esta persona, es algo que no se puede describir con palabras. Es un amor mas allá de toda dimensión.

A lo largo de la vida, van apareciendo distintos caminos que nos recuerdan que existe un alma gemela que encontrar (por ejemplo, personas que nos hablan del tema, libros que leemos, conferencias sobre el tema). Pero para que el recuerdo de quien es quien, pueda resonar en nosotros y la unión se pueda producir, es preciso estar al mismo nivel de evolución.

Para que aparezca, hay que llamarlo. En lo posible a diario. Es un permiso que le damos para que se acerque.
Si creemos estar ante nuestra alma gemela y la persona no parece darse cuenta o nos rechaza, debemos entregar la situación al Universo. Lo más probable es que ocurra alguna de las siguientes alternativas:

a) la persona cambia su actitud hacia nosotros, se acerca, cambia.

b) aparece otra persona con las cualidades necesarias, para este tipo de vínculo.
En este mundo, pocas personas tienen la posibilidad de encontrar a su alma gemela, más bien nos reencontramos con seres, con quienes traemos deudas karmáticas en otras vidas y en ésta, se nos otorga la posibilidad de resolver dicho drama y liberarnos. Si no lo logramos, sólo aumentamos la deuda y la relación nos trae dolor y sufrimiento.

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